59 Clínica Alemana te roba “Acerca de la estadía de Antonio García Varela, en Clinica Alemana, del 17 al 21.10.2025” Mala práctica médica. Viernes 17 Octubre 2025. Ingresé a Urgencia en Clinica Alemana, Vitacura, con compromiso de conciencia, bajo intensa Fibrilación Auricular que los médicos no fueron capaces de observar a pesar de que me hicieron diversos exámenes desde que ingresé (1500 hrs) hasta que me trasladaron a una sala de “tratamiento intermedio” (2200 hrs). La Epicrisis dice: “Motivo Hospitalización: Compromiso conciencia Diagnóstico de Egreso: Encefalopatía Tóxico Metabólica. Padecía de intensos mareos que los médicos atribuyeron a una “Encefalopatía Tóxico Metabólica”. No tenían en cuenta que eran derivados de que la Fibrilación Auricular ponía a mi corazón en situación de parálisis y entonces no enviaba sangre al cerebro. Mientras me trataban de una enfermedad que no tenía, seguía padeciendo de Fibrilación Auricular y entonces generando gran cantidad de coágulos que se me podían ir al cerebro poniendo mi vida en gravísimo riesgo. Cabe preguntarse cuantos días habría pasado siendo tratado por una enfermedad que no tenía y sufriendo una gravísima enfermedad, sin que los médicos de Clínica Alemana fueran capaces de darse cuenta de cuál era la verdadera situación. Tan pronto mi hija les hizo ver que el problema que yo padecía era una Fibrilación Auricular y empezaron a tratar esta enfermedad desaparecieron los mareos y, por consiguiente el riesgo de coágulos al cerebro empezó a estar bajo control. Esto contituye un caso gravísimo de mala práctica médica porque no fueron capaces de observar que se trataba de un caso agudo y muy manifiesto de algo tan frecuente como es la Fibrilacion Auricular (FA). Los monitores mostraban a médicos y personal de apoyo que que yo estaba padeciendo de una FA. Estos no fueron capaces de verlo. Todo indica que no están capacitados para observar y atender lo que dicen los equipos a los que conectan al paciente. Si mi hija no hubiera descubierto el mal que me aquejaba los médicos de Clínica Alemana me habrian seguido tratándo de una enfermedad que no tenía mientras mi verdadera enfermedad me ponía en gravísimo riesgo de un accidente cerebrovascular. Los médicos de Clinica Alemana cometieron un gravísimo error de diagnóstico ante una enfermedad tan evidente que una joven sin conocimiento alguno de medicina fue capaz de descubrirla. Si el primer día los médicos hubieran diagnosticado FA, yo habria salido de la clínica en un par de días y no en los cuatro que demoré en salir. Incidentalmente, ese primer día, alrededor de las doce de la noche, me sacaron del cuarto para hacerme un examen que finalmente no lograron hacer. Después del examen frustrado me dejaron tirado en un pasillo durante más de una hora en una zona muy ruidosa esperando la llegada de un estafeta que nunca llegó. Finalmente dos enfermeras se apiadaron de mí y empujaron mi cama un largo trayecto hasta mi cuarto. Éste examen frustrado también estaba relacionado con el diagnóstico erróneo inicial y la clinica insistio en cobrarlo por un monto de 1500 dólares. Durante la primera noche que pasé en mi habitación la alarma del monitor de control del pulso sonaba incansable. Yo no sabía por qué sonaba. Entonces llamaba a las enfermeras para decirles que ese ruido me molestaba mucho, que apagaran ese artefacto que me impedía dormir. Las enfermeras tampoco supieron qué hacer. Pasé toda la noche con el pulso altísimo sin que personal calificado atendiera la situación. No apareció un médico. Si las enfermeras hubieran estado calificadas o hubiera habido un médico de turno esa misma noche habrían descubierto que padecía de una grave Fibrilación Auricular. Todo esto es parte de la Mala Práctica Médica en que incurrió Clinica Alemana. Cabe preguntarse para qué tienen los monitores o pantallas y para qué tienen al paciente conectado a ellos sin no capacitan a médicos y enfermeras para que pongan atención a lo que esos equipos muestran y para que atiendan las alarmas que ellos activan. Si el personal de la clínica estuviera medianamente capacitado inmediatamente después que me conectaron a un monitor se habrían dado cuenta de que el mío era en un caso grave de Fibrilación Auricular. Mis tres hijos que estuvieron conmigo el día que entré a Urgencia, quienes nada saben medicina se retiraron esa primera noche sorprendidos por el altísimo pulso que yo observaba, según mostraban los monitores y por el hecho de que el pulso lleva a estar muy alto y volvía por algunos minutos a niveles normales.. Si el personal médico de Clínica Alemana esa misma tarde hubiera observado que se trataba de una FA yo habría estado en la clínica solo uno o dos días y habrá evitado gravísimos riesgos cerebro vasculares. Sábado 18 al mediodía , El día anterior mi hija Valentina García había observado que el monitor mostraba que mi pulso reiteradamente subía hasta 175 y más, y volvía a 60 o 65, lo que le pareció extraño. Entonces la mañana del sábado decidió llevar un registro del comportamiento de mis pulsaciones. Observando durante una hora la pantalla en la que se registraban mis pulsaciones, ella llevó un cuadro en excel de los peaks, su magnitud y la hora en que se daban. Después hizo ver al doctor de turno que yo había sufrido mas de 20 eventos de subida del pulso hasta 160 ó 170 latidos por minuto (LPM) en el lapso de una hora. El doctor de turno inicialmente se negó a considerar lo que se le decía. Despues se retiró, según él, a analizar la situacion denunciada. A su regreso aceptó que yo estaba sufriendo el grave mal que había detectado mi hija: Fibrilación Auricular. Recién entonces comenzaron a tratarme del mal que padecía. Derivado de este caso de Mala Práctica Médica pasé más de 24 horas sin ser tratado por una enfermedad evidente, de alto riesgo para mi vida. No quiero imaginar cuantos días más me habrían seguido tratando por una enfermedad que no tenía mientras sufría de una grave enfermedad que los médicos de Clínica Alemana no eran capaces de detectar. Tampoco, cuántos días más habría tenido que pasar en la clínica, los que habrían sido facturados en una cuenta que crece sin considerar la responsabilidad de la clínica. Mas tarde ese día pedí ir al baño. Vino un kinesiólogo a acompañarme en mi caminar hacia el baño. Me hicieron esperarlo porque según dijeron sin su visto bueno no podia levantarme para ir al baño Me tuvo haciendo ejercicios mucho rato sin consultarme si tenia urgencia por ir al baño, lo que evidenció su incapacidad o su torcida naturaleza. Al retirarse, sin advertirme nada ni despedirse me dejó amarrado a la cama con un dispositivo de traba rápida imposible de destrabar. Media hora depues descubrí que estaba amarrado a la cama sin razón alguna. Mas tarde vino un enfermero que se negaba a desamarrarme si yo no me tranquilizaba. Yo estaba furioso por haber sido amarrado arteramente. Ambos me pusieron en grave riesgo de salud al hacerme enfurecer estando en grave condición cardiaca. Procede indemnización porque la clínica no puede descuidar al paciente al extremo de permitir que esté sometido a malos tratos que ponen en riesgo su vida. Domingo 19. En la mañana me pusieron heparina. Poco después comencé a experimentar peaks de 165 pulsaciones que se me repetían cada uno o dos minutos. Lo hice ver a las enfermeras y solicité la presencia de un médico. Pasé una hora y media bajo estos peaks de fibrilación. A pesar de mis reiteradas solicitudes no vino ningún médico. El médico de turno apareció dos horas después de terminada la crisis. Yo supuestamente estaba en una “unidad de tratamiento intermedio” de mas de mil dolares por día!!!!. Durante la tarde el kinesiólogo que me dejó amarrado se presentó con dos enfermeras. Le dije: “Tu fuiste el animal que me amarró a la cama sin que yo lo advirtiera y te retiraste sin decirme nada. Vete de mi habitación. No te quiero volver a ver.” El se quedó desafiante. Lo insulté exigiendole abandonar la habitación. El se acercó aún más a mí. Inmensamente indignado, acostado, decidi ignorarlo y conversar con mi visita y testigo de los hechos, la señora Cecilia Sanchez. Entonces me di vuelta hacia mi izquierda, le di la espalda al kinesiologo sicópata y empecé a conversar con mi visita. El kinesiologo se pegó a mi cama, a mis espaldas y se agachó cuanto pudo sobre mí para que yo estuviera obligado a seguir viéndolo. Se agachó desafiante sobre mi: yo acostado y él inclinado sobre mi. Se inclinó sobre mí para obligarme a seguir viéndolo a pesar de que yo estaba dando mi espalda a él para no verlo. Cabe preguntarse si cuando él se agachó sobre mí para obligarme a que lo siguiera viendo a pesar de que yo le había dado mi espalda y que yo estaba tratando de tranquiizarme conversando con otra persona, lo hizo inconciente de la grave situación de salud en que yo me encontraba y el riesgo de salud que para mí significaba ser objeto de ese abuso o si lo hizo deliberadamente para causarme grave daño. Con esto Clínica Alemana incurrió en negligencia criminal al permitir que un paciente gravemente enfermo del corazón quede en manos de (y sometido a los abusos de) un depravado como el kinesiologo en cuestión. Procede quen la clinica me indemnice y que de cuenta de las medidas disciplinarias que tomará contra ese kinesiólogo enfermo. Pero la clínica no hizo nada al respecto. Sus auditores que revisaron mi denuncia: alegaron que eso no ocurrió e incluso inventaron otros hechos. Clínica Alemana insiste en cobrarme honorarios por los servicios prestados por el kinesiógo psicópata. Noche del Dom 19 al Lunes 20: Durante la mayor parte de esta noche personal de Clínica Alemana estuvo desarrollando, en los pasillos de acceso a las habitaciones, entre las cuales se cuenta la habitación 522 en la que yo me encontraba, trabajos de limpieza con equipos que generaban un gran nivel de ruido y una elevada contaminación del aire. No se puede pretender cobrar al paciente más de mil dolares la noche y simultáneamente esa misma noche desarrollar trabajos que impidieron absolutamente que el paciente descansara e incluso que pudiera respirar adecuadamente. La habitacion tiene las ventanas selladas. El paciente se vio impedido de abrirlas para ventilar y limpiar el aire contaminado. Las enfermeras reclamaban por el ruido y la contamnaciondel aire. Tengo videos y grabaciones que dan cuenta de los hechos ocurridos esa noche entre las 0100 y las 0400 horas. Lunes 20 El médico de turno que apareció al mediodía y que se negó a escuchar reclamos sobre los trabajos que se habían desarrollado esa noche, me informó que me cambiarían de la habitación en que me encontraba, que sería una de tratamiento intermedio a una habitación normal. Pasó el día completo sin que me pudieran cambiar cambiar de habitación. Al final del día me informaron que no se haría el cambio porque no consiguieron una habitación a la cual cambiarme y me cobraron por la de tratamiento intermedio. Clinica Alemana me cobra por una “cama en unidad de tratamiento intermedio”. Mi hijo Antonio me llamaba cada día entre 10 y 11 de la mañana, y me preguntaba qué había dicho el médico. Yo le informaba que no hay tal médico porque el médico de turno siempre llega a eso del mediodia, está en la habitación cuando mucho cinco minutos y vuelve a las seis de la tarde, por otros cinco minutos. Como contraste, en la unidad de hemodiálisis de la propia Clinica Alemana, magistralmente dirigida por la extraordinaria enfermera Jesica, todos los días hay un médico residente durante la larguísima jornada de diálisis. Este médico residente está ahí por obligación legal de Clínica Alemana. En cambio en el piso 5, de “tratamiento intermedio”, no hay ningún médico de turno y los pacientes están en el más absoluta abandono. En atención a lo que expongo considero que de las cuatro noches que me está cobrando Clínica Alemana y en el supuesto negado que hubiera algun monto a su favor, deberían cobrarme dos noches: una en una habitación de tratamiento intermedio más una noche en una habitación normal, dejando sin cobrar la primera noche en atención al grave error de diagnóstico en que incurrió la clínica y dejando sin cobrar la noche del 19 al 20 en atención a que durante esa noche estuvieron desarrollando trabajos que impidieron absolutamente mi descanso y que adicionalmente me sometieron a respirar aire altamente contaminado. Bajos los mismos supuestos, de las numerosa visitas médicas que me están cobrando se deberían eliminar todas las que se hicieron hasta que por fin mi hija les hizo ver que me estaban tratando por una enfermedad que yo no padecía y que estaban descuidando gravemente mi Fibrilacion Auricular. Tampoco cabría pago alguno de honorarios al kinesiólogo sicópata cuyos servicios facturaron. En resumen: Durante los días que estuve en Clínica Alemana fui sujeto pasivo de hechos constitutivos de mala práctica médica; de un brutal abuso en el plano personal; se me sometió a una grave situación de contaminación acústica y del aire; y, se puso reiteradamente en riesgo mi precaria salud a consecuencia de la escasa preparación del personal y de la falta de atención al paciente.